CÓMO HICE - ¡Pensar que nos metían en cana por el pelo largo!

COMO HICE

¡Pensar que nos metían en cana por el pelo largo!

Hoy miraba ese programa excepcional de canal Encuentro, "Cómo hice" (15 hs.) conducido por Emilio del Guercio y, justo, nos contaban el origen de un tema que hizo época a finales de la década del 60: El extraño de pelo largo. Notable tema, claro que sí, pero ¿Por qué? Los que pasamos la curva de los 50 podemos recordar ese "por qué" que hoy día parece hasta de ciencia ficción. En aquella época, cuando la enésima dictadura militar que encarnaba un tipo como Juan Carlos Onganía, a la sazón general y de caballería, salir a la calle no era una cuestión fácil ni segura. No por los chorros que siempre los hubo y seguirá habiendo a pesar de TN y sus falsas estadísticas brindadas por un ingeniero trucho. No. Era inseguro porque uno podía terminar tocando el piano silencioso de tinta negra en cualquier comisaría. ¿Por qué esto? Es largo, pero la cuestión pasaba por la pinta, cómo te veían, de qué modo te vestías y por sobre todo, el pelo. El largo del pelo. Si llevabas el pelo más largo de lo que al milico del patrullero (la lancha) se le ocurriera que era subversivo, zas, paraban, te pedían documentos y te llevaban "para averiguación de antecedentes". Dije bien y repito por las dudas algún pendejo lea esto: Te llevaban en cana si tenías el pelo largo.

Si además del pelo largo salías de la facultad de filosofía, psicología o estudiabas sociología o, peor todavía, estudiabas teatro o eras músico, ya pesaba sobre vos la sospecha de que "en algo raro andará este tipo".

Ojo, te llevaban en cana y en la comisaría te cortaban el pelo. O sea, nada de peluquero. Te arruinaban la cabeza para que tuvieras, luego, prácticamente que raparte. Eran tiempos en los que los chicos iban al colegio con el pelo cortado "media americana". ¿Cómo era? Te dejaban un techo de pelo a dos aguas y lo demás, con la máquina triple 0 casi la piel al aire. Ni hablar de "americana" que te cortaban como los rapaban a los marines que estaban tan de moda en cines con películas de importación y otras lindezas.

En aquellos años ejercía su cornudismo no superado un comisario de la federica, un tal Margarides. El tipo, envidioso sin duda, se mandaba a los hoteles alojamiento -albergues transitorios-, bloqueaba las salidas e iba, cuarto por cuarto pidiendo documentos y constantanto ¡la filiación de la pareja! Me explico: si estaba uno con una señorita que no era su propia esposa ante la iglesia y la ley, el tipo hacía llamar a tu casa para avisarle a tu esposa que te fuera a buscar a la taquería. Si, por el contrario, era la señorita la que era señora pero no se le notaba, hacía lo mismo con el recién anunciado cornudo. Un asco el tipo, sin duda.

Onganía era un nulo que pretendía quedarse 20 años y entraba a la exposición de los hacendados en La Rural, sentado en un carruaje del 900 con palafreneros de uniforme de época y toda la fanfarria. Los garcas de las tribunas contentos porque sabían que ahí tenían un gendarme fiel a sus intereses (que no eran otros que perseguir a los indeseables, a los cabecita negra, a los peludos, a los que pensaban demasiado...)

Una más que la aprendí en el programa que les comentaba. Se hizo una película, aprovechando el éxito del tema musical que se llamó, obvio, El extraño del pelo largo. Se filmó por Argentina Sono Film y resulta que los actores que llevaban el pelo largo tenían que llevar, además y bien cuidado, un CERTIFICADO que les emitió el estudio cinematográfico que decía que en razón de estar filmando tal película el portador DEBÍA llevar el pelo largo.

León Gieco recuerda que también él fue convocado para estar en la película y cuando llegó al estudio lo llevaron a un camarín donde un señor con tijeras lo esperaba... Entonces León le dice "¿Cómo me va a cortar el pelo si vengo a filmar en la película Un extraño de pelo largo? Tengo que tener el pelo largo" y el tipo de la tijera le contestó: "Sí, está bien, pero no TAN largo".

Más allá de la represión a obreros y laburantes, a las cárceles donde si no zafabas por estar "a disposición del PEN" podías encomendarte a todos los dioses que podías terminar en un zanjón o que no se supiera más de vos -aunque estuvieses en la U2...-. Más allá de esas sucesivas y reiteradas hijoputeces, la vida diaria, lo cotidiano, estaba rodeado y presionado por un ambiente represivo y represor...

Y no hace tanto tiempo... apenas 45 años...

Salute a la barra

Heriberto Boccalandra

http://www.maraustralis.com/11071320_heriberto_ongania.html

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