El déficit comercial del sector energético arrojó en 2011 un incremento de un 110%. En la primera aparición pública tras su licencia, Cristina se hizo eco de ese porcentaje, y criticó la falta de inversión petrolera y alineó en su diatriba a los gobernadores de provincias productoras.

Repsol posee 58% de las acciones de YPF, y los Eskenazi otro 25% desde 2008. El Estado tiene una participación ínfima en YPF, pero controla la acción de oro. Además, su representante en el directorio es nada menos que Roberto Baratta, subsecretario de Coordinación del Ministerio de Planificación y mano derecha del ministro Julio De Vido. Otro 17,1% flota en el mercado.

En el Gobierno barajan tres opciones. Una corriente quiere acordar una salida monetaria de Repsol y su reemplazo por el Estado. Otros prefieren el modelo de Aerolíneas Argentinas y Marsans, para que la reestatización siga el camino del Congreso y sea finalmente una expropiación.
La tercera línea, en tanto, quiere que la empresa aumente sus inversiones en el país.

Los gallegos estan espantados porque sus acciones se estan cayendo en picada, se quieren rajar.

Reestaticemos y ya!... No podemos seguir dilapidando esta oportunidad histórica, recuperemos los sectores estratégicos que hacen al futuro de los argentinos !

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Que grande cristina carajo , ahora a bancar la parada y que salten los traidores de sus covachas 

16 DE ABRIL DE 2012

¡ UN DIA HISTORICO PARA LOS ARGENTINOS !

En el Día de la Refundación Soberana Hidrocarburífera, ¡Salud!.-                          16/04/2012.-

Clarín Miente, y es anti-Argentina.-

Ahora si!!!... que vengan los convenios con PDVSA e YPF (nacional y popular) y con cualquiera otra que desee invertir y sumarse a la reestructuración de la explotacion hidrocarburífera en la Argentina.

Seguiremos atentos este proceso de recuperación nacional. Hemos recuperado la SOBERANÍA que es el presupuesto básico para seguir adelante. Ya teníamos a Enarsa que tiene la concesión de las áreas off shore y ahora se suma el respaldo de una YPF del palo para actuar en conjunto y en " SINTONIA FINA". No queda otra que avanzar.  

¡ A EXPLORAR MUCHACHOS !. 

A sacarle el jugo al suelo argentino y a revitalizar la Patria !

INFINITAMENTE GRACIAS CRISTINA !!!!

Y no nos olvidemos que Enarsa, también tiene un área a su cargo en la zona del Orinoco, Venezuela. En cuanto YPF levante un poco cabeza, ¡a explotar petróleo en el norte de Suramérica!.

Por otra parte, lo que el Estado Nacional expropia es el 51% de la Empresa, que en este caso lo es del 57% propiedad de Repsol. Ahora bien, supongamos que a valores de hoy YPF valiera unos diez mil millones de dólares, eso quiere decir que la parte, que en un principio, se le debería a Repsol son unos cinco mil cien millones de dólares. Si a eso se le descuentan los "daños ambientales" que ya se están cuantificando, daría una suma que no le quitaría el sueño a nadie. En cuanto a la deuda contraída (recién ahora se la pudo conocer) por Repsol, pues se la atendería de acuerdo al programa de repago, tal cual el compromiso asumido por la empresa. (Son unos nueve mil millones de dólares).

YPF, en manos de Repsol llegó a su sima, de aquí en más, YPF en manos del Estado Argentino habrá de llegar a la cima. Por el bien propio, y de las generaciones que nos sucedan.-

Clarín Miente, y es anti-Argentina.-                        

CLARIFICANDO; Razones que aconsejan injerencia directa del Estado en la Política de Precios y Cantidades:

- Su impacto sobre la competitividad de la economía.

- El efecto de su precio, sobre el poder adquisitivo del Salario.

- La apropiación de los excedentes, derivados de la explotación de los Hidrocarburos.

Para tener en cuenta; en 1992 a YPF se la convirtió en SA. En 1997 se comenzó la profundización del Modelo Neoliberal en Argentina, y se inició su desnacionalización. En 1999 prácticamente la totalidad del paquete accionario, lo adquirió Repsol.

Participación de YPF en la torta Hidrocarburífera: En el 97 representaba el 42% de la Producción Petrolera y el 35% de la Gasífera. Pero en el 2011, su participación descendió al 34% y 23%, respectivamente.

Lo mismo ocurrió con las Reservas, efecto directo por LA FALTA DE INVERSIÓN.

La de Petróleo bajó entre 2001 y 2011, en un 50%.

La de Gas, desde 1999 y 2011, en un 56%.

Otro tanto fue la caída del nível de Pozos Exploratorios; mientras la Estatal contaba con un promedio anual de 110; Repsol/YPF, apenas 30.

Sin embargo, las ganancias de la Empresa no dejaron de subir. Produciendo menos, subían los precios, y ganaban más. Todo ello a costo de la Soberanía Energética del País. 

El nivel de reparto de utilidades de Repsol/YPF, era anormalmente alto. Mientras las principales empresas productoras distribuyen entre un 3 y 4% del valor de dichas compañías, ella lo ha venido haciendo en un porcentual ampliamente mayor. Eso es claramente una Política incompatible con la expansión y sustentabilidad de la Empresa en el largo plazo.

Esa Política es coherente con la Política de endeudamiento y por ende de VACIAMIENTO, que ha venido haciendo desde el 2007, duplicándolo desde ese entonces.

La Derecha liberal a cargo del actual Gobierno de España, han hecho hincapié en el término Discriminación (pretenden agarrarse de una supuesta, porque es un ítem causal de Juicio según el TB), pero no hay tal, porque las demás Empresas no decayeron ni en Exploración, ni en Producción, ni en Reservas. Las demás Empresas hicieron las Inversiones necesarias. El Gobierno Español en lugar de cacarear tanto, lo que debiera hacer, si tuviera algo de nobleza, es informar a su Pueblo las verdaderas y justas razones que llevaron al Estado Argentino a tomar la decisión de Expropiar el 51% de las Acciones en poder de Repsol/YPF.-

Clarín Miente, y es anti-Argentina.-

PosicionamientosYPF: La Oposición expropiada Quedará por verse cuanto de ese posicionamiento opositor obedece al tema en su sí (en el que las encuestas demuestran que la decisión presidencial cuenta con amplio respaldo), o a una re lectura de lo que fue su conducta después del desastre electoral octubre.Resulta una obviedad decir que la magnitud del anuncio del lunes de Cristina por YPF impactó de pleno en el tablero político; tanto como que una decisión de esa envergadura no se toma de un día para el otro y sin haber sopesado todos los factores en juego.Como todas las decisiones cruciales del kirchnerismo (que confirma una vez más la regla de que, bajo presión, responde redoblando la apuesta) ésta también introdujo un revulsivo hacia el interior del entramado opositor; aunque las respuestas que allí se observan -afortunadamente- parecen diferir de las seguidas hasta acá: como lo documenta la tapa de La Nación que ilustra el post, el apoyo al control del Estado en YPF es virtualmente unánime; al menos dentro de las fuerzas con cierta representatividad electoral relevante.Quedará por verse cuanto de ese posicionamiento opositor obedece al tema en su sí (en el que las encuestas demuestran con contundencia que la decisión presidencial cuenta con amplio respaldo social), o a una re lectura de lo que fue su conducta después del desastre electoral del 23 de octubre.Además de las necesidades propias de las variables macroeconómicas, la decisión de Cristina de ir por YPF mientras le daba un protagonismo central al reclamo por Malvinas, demuestra que puso las prioridades correctas (lo que no quiere decir que sean las únicas, y si no está la tragedia de Once para corroborarlo) en la agenda política: YPF con control estatal tiene tanto consenso social como Malvinas, pero está mucho más íntimamente vinculada a la vida cotidiana de los argentinos; y un Estado con control sobre un recurso estratégico tan importante, será seguramente más tenido en cuenta en el plano internacional a la hora de reclamar la soberanía de las islas.La densidad del tema es tal que le permite al gobierno acumular masa crítica de apoyo al proyecto aun dentro del campo opositor, en un caso en el que las críticas a las políticas seguidas hasta acá por el kirchnerismo son muchas y agudas; algunas incluso atinadas.Las reacciones opositoras ante el anuncio fueron reveladoras: Pino Solanas (por fin tributando a la coherencia con su propio discurso) manifestó su respaldo sin los reparos menores con que su ego suele obnubilar el correcto juicio político; y la discusión interna dentro del FAP (donde la incomprensiblemente caracterizada como progresista Margarita Stolbizer encabezaba la oposición al proyecto oficial) se saldó como debía ser: con el apoyo de la fuerza al proyecto, al menos en sus lineamientos generales.Sin que ese apoyo estuviera exento de rispideces: como pocas veces, el socialismo exhibió sus matices internos, desde las ya crónicas dubitaciones diletantes de Binner, hasta el apoyo enfático de un crítico habitual del gobierno como Giustiniani, pasando por el respaldo de Bonfatti; acompañado por un insólito planteo de que la provincia a su mando (que no tiene una gota de petróleo) participe de las acciones y utilidades de la empresa ahora controlada por el Estado.La oposición al proyecto quedó corporizado en la Coalición Cívica y el PRO: en la primera el anuncio de Cristina coincidió con la reaparición en los días previos de Carrió (montada sobre el escándalo Ciccone), y en la segunda con la exposición pública de la precariedad política de Macri a partir del affaire de los subtes.Ambas fuerzas pugnan hoy por ocupar el espacio de la oposición irreductible al kirchnerismo, lo que las llevará a redundar frecuentemente en sobreactuaciones (la conferencia de Macri defendiendo implícitamente a los intereses españoles con el cuadro de Garay a sus espaldas fue un ejemplo), pero además parecen confinadas al mismo electorado, y al mismo espacio territorial: la ciudad de Buenos Aires.Bien haría Macri en mirarse en el espejo de la pitonisa chaqueña: lo que en un caso terminó siendo desaparición electoral por defectos de construcción política y hartazgo social de un discurso mesiánico y apolítico, podría seguir idéntica suerte en el caso del PRO (al menos si aspira a una proyección nacional para el 2015) por los mismos defectos (la intransigencia en Carrió es el equivalente a la abulia en Macri, y producen los mismos efectos en orden al crecimiento de sus respectivas fuerzas), y por un discurso si no encerrado en un moralismo prepolítico (como el de Lilita), circunscripto a los estrechos límites de los significantes vacíos que sugieren los expertos en marketing electoral.Donde la situación se presenta más interesante es en el radicalismo: el anuncio presidencial provocó un debate interno, en el que la opinión del conjunto de los dirigentes nacionales de la UCR se impuso a los que se apresuraron a desmarcarse: un día antes en TN Sanz exhibía todo su patetismo apresurándose a garantizar al aire (¿como para que lo oyeran en España?) que el bloque radical del Senado votaría en contra del proyecto.Y Barletta (formalmente, la máxima autoridad partidaria) decía en cuanto micrófono le pusieran a la mano pestes sobre la política petrolera del kirchnerismo, con un discurso que podía llevar como única consecuencia lógica a votar en contra del proyecto enviado por Cristina.Ni uno ni otro -así como tampoco Gil Lavedra- tuvieron plafond en el seno del Comité Nacional, donde prevaleció el sentido común: los radicales no podían volver a cometer el mismo error que en la liquidación de las AFJP, la estatización de Aerolíneas o la discusión de la ley de medios, es decir oponerse a lo que hasta ayer nomás reclamaban; y menos en materia petrolera.Claro que, tratándose de radicales, habrá que ver con el tiempo en que medida la decisión expresa un cambio de fondo en la línea política de la UCR, o un simple ajuste de cuentas interno, tratando de mostrarle a Barletta por un lado que accedió a la conducción partidaria por un pacto de compromiso y que debe revalidar su liderazgo consultando a todos los sectores partidarios antes de opinar o decidir en un sentido determinado (algo parecido le ocurrió cuando pidió la cabeza de Despouy en la AGN).Y por el otro, volver a marcarle la cancha a Sanz (siempre presto a ofrecerse como el prospecto de radicalismo confiable para el establishment), haciéndole el vacío interno como sucedió con su efímera candidatura presidencial con el auspicio de Techint: si así fuera, es una saludable decisión de la UCR, que ojalá persevere por ese rumbo.Para redondear el panorama, una breve mención a la izquierda: con la declaración de las fuerzas que conformaron el FIT (aunque Altamira les haya sacado ventaja aprovechando sus contactos mediáticos) pidiendo la expropiación total de YPF bajo control de los trabajadores y sin compensación a Repsol, volvió la izquierda que le gusta a la gente.La que deja de lado minucias burguesas como la Constitución (que abolió la confiscación) y el derecho de propiedad, y mariconeadas como la del año pasado, cuando lloraban por las redes sociales porque la reforma electoral los proscribía, y pedían un milagro para Altamira.En cambio la derecha desilusiona viejo, ya no es lo que solía ser, como podemos ver acá: Resulta una obviedad decir que la magnitud del anuncio del lunes de Cristina por YPF impactó de pleno en el tablero político; tanto como que una decisión de esa envergadura no se toma de un día para el otro y sin haber sopesado todos los factores en juego. Como todas las decisiones cruciales del kirchnerismo (que confirma una vez más la regla de que, bajo presión, responde redoblando la apuesta) ésta también introdujo un revulsivo hacia el interior del entramado opositor; aunque las respuestas que allí se observan -afortunadamente- parecen diferir de las seguidas hasta acá: como lo documenta la tapa de La Nación que ilustra el post, el apoyo al control del Estado en YPF es virtualmente unánime; al menos dentro de las fuerzas con cierta representatividad electoral relevante. Quedará por verse cuanto de ese posicionamiento opositor obedece al tema en su sí (en el que las encuestas demuestran con contundencia que la decisión presidencial cuenta con amplio respaldo social), o a una re lectura de lo que fue su conducta después del desastre electoral del 23 de octubre. Además de las necesidades propias de las variables macroeconómicas, la decisión de Cristina de ir por YPF mientras le daba un protagonismo central al reclamo por Malvinas, demuestra que puso las prioridades correctas (lo que no quiere decir que sean las únicas, y si no está la tragedia de Once para corroborarlo) en la agenda política: YPF con control estatal tiene tanto consenso social como Malvinas, pero está mucho más íntimamente vinculada a la vida cotidiana de los argentinos; y un Estado con control sobre un recurso estratégico tan importante, será seguramente más tenido en cuenta en el plano internacional a la hora de reclamar la soberanía de las islas. La densidad del tema es tal que le permite al gobierno acumular masa crítica de apoyo al proyecto aun dentro del campo opositor, en un caso en el que las críticas a las políticas seguidas hasta acá por el kirchnerismo son muchas y agudas; algunas incluso atinadas. Las reacciones opositoras ante el anuncio fueron reveladoras: Pino Solanas (por fin tributando a la coherencia con su propio discurso) manifestó su respaldo sin los reparos menores con que su ego suele obnubilar el correcto juicio político; y la discusión interna dentro del FAP (donde la incomprensiblemente caracterizada como progresista Margarita Stolbizer encabezaba la oposición al proyecto oficial) se saldó como debía ser: con el apoyo de la fuerza al proyecto, al menos en sus lineamientos generales. Sin que ese apoyo estuviera exento de rispideces: como pocas veces, el socialismo exhibió sus matices internos, desde las ya crónicas dubitaciones diletantes de Binner, hasta el apoyo enfático de un crítico habitual del gobierno como Giustiniani, pasando por el respaldo de Bonfatti; acompañado por un insólito planteo de que la provincia a su mando (que no tiene una gota de petróleo) participe de las acciones y utilidades de la empresa ahora controlada por el Estado. La oposición al proyecto quedó corporizado en la Coalición Cívica y el PRO: en la primera el anuncio de Cristina coincidió con la reaparición en los días previos de Carrió (montada sobre el escándalo Ciccone), y en la segunda con la exposición pública de la precariedad política de Macri a partir del affaire de los subtes. Ambas fuerzas pugnan hoy por ocupar el espacio de la oposición irreductible al kirchnerismo, lo que las llevará a redundar frecuentemente en sobreactuaciones (la conferencia de Macri defendiendo implícitamente a los intereses españoles con el cuadro de Garay a sus espaldas fue un ejemplo), pero además parecen confinadas al mismo electorado, y al mismo espacio territorial: la ciudad de Buenos Aires. Bien haría Macri en mirarse en el espejo de la pitonisa chaqueña: lo que en un caso terminó siendo desaparición electoral por defectos de construcción política y hartazgo social de un discurso mesiánico y apolítico, podría seguir idéntica suerte en el caso del PRO (al menos si aspira a una proyección nacional para el 2015) por los mismos defectos (la intransigencia en Carrió es el equivalente a la abulia en Macri, y producen los mismos efectos en orden al crecimiento de sus respectivas fuerzas), y por un discurso si no encerrado en un moralismo prepolítico (como el de Lilita), circunscripto a los estrechos límites de los significantes vacíos que sugieren los expertos en marketing electoral. Donde la situación se presenta más interesante es en el radicalismo: el anuncio presidencial provocó un debate interno, en el que la opinión del conjunto de los dirigentes nacionales de la UCR se impuso a los que se apresuraron a desmarcarse: un día antes en TN Sanz exhibía todo su patetismo apresurándose a garantizar al aire (¿como para que lo oyeran en España?) que el bloque radical del Senado votaría en contra del proyecto. Y Barletta (formalmente, la máxima autoridad partidaria) decía en cuanto micrófono le pusieran a la mano pestes sobre la política petrolera del kirchnerismo, con un discurso que podía llevar como única consecuencia lógica a votar en contra del proyecto enviado por Cristina. Ni uno ni otro -así como tampoco Gil Lavedra- tuvieron plafond en el seno del Comité Nacional, donde prevaleció el sentido común: los radicales no podían volver a cometer el mismo error que en la liquidación de las AFJP, la estatización de Aerolíneas o la discusión de la ley de medios, es decir oponerse a lo que hasta ayer nomás reclamaban; y menos en materia petrolera. Claro que, tratándose de radicales, habrá que ver con el tiempo en que medida la decisión expresa un cambio de fondo en la línea política de la UCR, o un simple ajuste de cuentas interno, tratando de mostrarle a Barletta por un lado que accedió a la conducción partidaria por un pacto de compromiso y que debe revalidar su liderazgo consultando a todos los sectores partidarios antes de opinar o decidir en un sentido determinado (algo parecido le ocurrió cuando pidió la cabeza de Despouy en la AGN). Y por el otro, volver a marcarle la cancha a Sanz (siempre presto a ofrecerse como el prospecto de radicalismo confiable para el establishment), haciéndole el vacío interno como sucedió con su efímera candidatura presidencial con el auspicio de Techint: si así fuera, es una saludable decisión de la UCR, que ojalá persevere por ese rumbo. Para redondear el panorama, una breve mención a la izquierda: con la declaración de las fuerzas que conformaron el FIT (aunque Altamira les haya sacado ventaja aprovechando sus contactos mediáticos) pidiendo la expropiación total de YPF bajo control de los trabajadores y sin compensación a Repsol, volvió la izquierda que le gusta a la gente. La que deja de lado minucias burguesas como la Constitución (que abolió la confiscación) y el derecho de propiedad, y mariconeadas como la del año pasado, cuando lloraban por las redes sociales porque la reforma electoral los proscribía, y pedían un milagro para Altamira. En cambio la derecha desilusiona viejo, ya no es lo que solía ser, a Mugrizio ahora le parece bien y a Biolcati "no está mal que YPF sea estatal"

El parlamento europeo voto a favor de represalias contra Argentina por la exporpiación del 51 % del capital accionario de YPF en manos de la "española?" Repsol.

Se comenta que esas represalias serán trabas arancelarias y la suspensión de compras de soja y otros poductos.

No sé cuanto puede perjudicarnos eso, pero sí sé que hoy Europa no es el único mercado para nuestras exportaciones como lo fué en el pasado.  A EEUU hace rato que lo tenemos descartado, porque hace años que ellos mismos nos niegan el acceso a su mercado. Hoy están China, India, Brasil, Rusia?,etc, desesperados por comprarnos, y constituyen una demanda tán amplia que sobrepasa nuestra capacidad de oferta.

Las importaciones son un tema muy importante que confío que Cristina ya consideró.

Pero a pesar de las amenazas y las represalias que rozan lo antijurídico contra nuestro país, estoy convencido que Cristina ya evaluó con suficiente pericia los efectos que ésto ocasionará. Por lo tanto, no nos van a torcer el brazo tan facilmente, y el saldo de esta lucha será más que promisorio.

Los miles de millones de dolares que nos ahorraremos en importacion de hidrocarburos ya no serán la causal del desequilibrio de la balanza comercial que debilitaba nuestras reservas y moneda, y que producía aumentos exorbitantes del precios en los combustibles a pesar de los subsidios.  A esos ahorros millonarios en importación y subsidios se les sumarán otros miles de millones producto de precios más bajos para el consumidor y la industria. Estos jugosos beneficios para todos los argentinos han de compensar con creces cualquier represalia extranjera, y lo más beneficioso será la tranquilidad de que los argentinos decidiremos, con soberanía, nuestro propio destino, y que nunca más seremos reenes de la codicia, de la irresponsabilidad y de la soberbia de ningún otro privado en el manejo de este recurso estratégico.

En Europa nos acusan de violar la seguridad jurídica, pero fue Repsol la que se cagó en todo y violó sus compromisos y provocó esta reacción extrema, legítima y patriótica del gobierno argentino, y aún así, Europa nos sale a boicotear con represalias cuasiantijurídicas.

Estas reacciones son comprensibles, sus intereses han sido tocados, esto es política, esto es economía, y el que triúnfa siempre será el que se atreve, el más pícaro, el más fuerte y el que haga las cosas bien.

Vivieremos una etapa de puja hasta que cada uno mida sus fuerzas y evalúe los riesgos, y después todo volverá a su cause normal.

No es casualidad que este desembarco de Cristina en YPF se produzca luego de haber reconstruído con esfuerzo, paciencia e inteligencia un mercado interno vigoroso que se articula muy bien con un mercado regional fuerte en Sudamérica. Este panorama nos otorga un gran respaldo para resistir estas amenazas que nos propina Europa.

Sectores vinculados al campo se quejan de que no exportamos carnes ni los volúmenes de cereales que demanda el mercado internacional . Se quejan de que " perdemos" la entrada de dólares a nuestra economía. Estos últimos años hemos tenido records históricos de cosechas y de precios, y así todo, privilegiamos fortalecer y abastecer el mercado interno, quedando saldos remanentes exportables que no alcanzan a satisfascer la variada y gran demanda internacional sobre nuestros productos. Si con este mercado interno y regional, y esos saldos exportables hemos reconstruído la Argentina, ¿que nos impide que vendamos ese saldo al mejor postor ?. Total... clientes sobran, y si los Euracas no nos quieren comprar, entonces se lo venderemos a los Chinos, a lo Indúes, o Paquistanies, etc

Los gaitas o cualquier otro gringo van a tener que aprender a tranquilizarse un poco, porque todavía hay muchas empresitas extranjeras en sectores estratégicos de nuestra economía que podrían ser nacionalizadas,y van a tener que ir a cantarle a Gardel sino aprenden. Ya sabemos que ésto es un tire y afloje, y espero que a esta altura del partido estos paises y estas empresas mañeras vayan aprendiendo un poco mejor que a la Argentina y a Sudamérica no hay que subestimarla de prepo, y espero que se apiolen  y empriecen a respetar ellos mismos sus compromisos si tanto joden con la seguridad jurídica; porque de ahora en más, para negociar con la Argentina, tendrán que tener muy presente que " primero se garantizan los intereses estratégicos de la Argentina y después los de los particulares".

Si comprenden bien ésto, pueden venir tranquilos a ganarse un mango, que ningún argentino los va a joder.

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